La fotógrafa afincada en San Francisco Kerry Mansfield fue diagnosticada de cáncer de mama en 2005, y fotografió esta serie deautorretratos durante su tratamiento. En sus afirmaciones acerca del proyecto, ella escribió:
“Como fotógrafa, he pasado la mayor parte de mi carrera mirando profundamente hacia los lugares que habitamos. La idea delHogar - lo que significaba y lo que se sentía, preocupaba mi pensamiento. Casi todas mis fotos eran de los espacios en los quevivimos o las cosas con las que vivimos. Pero a los 31, la diagnosis de un cancer de mama me forzó a redefinir mis ideas sobre elhogar.
No hace falta decir que fue un gran shock. Yo había hecho ejercicio y había comido correctamente, y como muchos de mi edad, mesentía indestructible, nunca pensando que con el más básico de los males se podría perder. Confrontada con el proceso nihilista dela quimioterapia radical y la cirugía, mis ideas del “donde” existo se volvieron hacia adentro. Mientras los doctores, con sus cuchillosy química rompían la estructura física en la que vivía, la relación entre mi yo celular y mi yo metafísico se hicieron brillantementeclaras. Puede que yo no sea mi cuerpo, pero sin él, soy algo totalmente distinto. Sabía que mi imagen largamente mantenida seríadestrozada. Lo que emergería sería un misterio.
Fue con este espíritu de finales inciertos, que cogí mi cámara para autodocumentar la catarsis de mi propio tratamiento de cáncer.Nadie estaba allí cuando se hicieron estas fotos, solo mis disueltas ideas del yo y mi cámara. Y lo que empezó como una historiaque podría haber terminado de muchas maneras, este capítulo, como mi tratamiento, ya ha terminado su curso. Aunque no puedodecir que todo esté bien ahora, diré, “Estas son las imágenes de mi hogar - tal como era entonces”, y con un poco de suerte, nohabrá más por venir.”